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“¿Quién teme al lobo feliz?” Enrique de Mora publica su nuevo libro

¿Quién teme al lobo feliz? es una divertida fábula que trata cuestiones esenciales sobre el desarrollo personal, como qué es la felicidad y cómo alcanzarla. Es un libro para aprender, pero sobre todo para disfrutar. Narra la historia de Lobi, una lobezna muy curiosa, que va descubriendo la vida. Ésta es liderada por sus padres, Colmillo Blanco y Ojos Azules. Lobi, como es la hija de los jefes, será una de las candidatas a dirigir la manada en un futuro. A medida que crece, va conociendo a diferentes animales, buenos y malos, a los que siempre les pregunta qué es la felicidad para ellos. De esta manera, Lobi pudo aprender sobre el crecimiento personal, profesional y liderazgo.

Pronto podrás adentrarte en esta didáctica historia. ¡Que no te lo cuenten!

Aquí tienes el inicio del prólogo de Francisco Alcaide:

«La historia de la felicidad –decía Ortega y Gasset– es la historia del hombre». Con independencia de las coordenadas de espacio y tiempo, el hombre siempre se ha preguntado acerca de ella.

Qué es la felicidad, si es posible alcanzarla y en qué medida, es harina de otro costal.

Pero sí, nos vamos a atrever con ello.

¿Qué es la felicidad? La felicidad es Ahora; porque nada existe fuera del Ahora. Sólo existe el momento presente, y el futuro no es más que otro momento presente cuando llegue.

Por tanto, estés donde estés y hagas lo que hagas, tienes que exprimir cada instante. Ser inteligente es saber sacar partido de cada situación. No digo disfrutar, sino sacar partido, porque la vida se compone de momentos buenos y no tan buenos.

Lo primero que hay que agradecerle a Enrique de Mora es que sea honesto. En vez de un discurso empalagoso de la felicidad en el que todo parezca maravilloso, el autor y su fábula –o mejor dicho, su fábula de fábulas– ponen encima de la mesa, con claridad pero con serenidad, que no todo en la vida es de color rosa.

Dicho esto, la obra rezuma optimismo inteligente a lo largo de todas sus páginas. Con independencia de cómo sea el momento, más o menos agradable, todo acontecimiento esconde un aprendizaje para quien tiene su mirada educada para descubrir lo positivo que hay en cada situación.

La adversidad, de manera más o menos cruda, toca a las puertas de todas las casas; pero mientras hay personas que en esas circunstancias se hunden, otras las utilizan cómo crisis de crecimiento y madurez.

La vida es, ante todo, Actitud. Una buena Actitud tiene el poder de transformar cualquier acontecimiento. Una buena Actitud permite aprovecharte de cualquier circunstancia: saborear la victoria y el placer y aprender de la derrota y el dolor. En definitiva, una buena actitud lo cambia todo.

Por eso, como el autor tan bien explica en la obra, la palabra Actitud va inseparablemente unida a otra palabra: Aceptación. Es preciso aclarar que aceptación no es resignación, sino saber que no siempre las cosas marchan como uno quisiese. Toca apretar los dientes y seguir luchando. Si hay algo que nos somete y frustra sobremanera es la negación de la realidad.

No quiero desvelar muchos datos del texto. Es el lector quien debe zambullirse y empaparse de lo que el autor, a veces de manera explícita y otras entre líneas, nos transmite fruto de todo su conocimiento y experiencia sobre el apasionante mundo del desarrollo personal.

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