Cinco años de relación intensa con LinkedIn (y seguimos juntos)
Ya sabes, empezamos nuestra relación hace 15 años…
Lo reconozco. No te hice caso durante mucho tiempo.
Es más, me olvidé absolutamente de ti durante los primeros 10 años.
Tuvo que llegar aquel extraño 2020 para que empezara a interesarme por ti.
Desde entonces, creo que no te puedes quejar (demasiado).
Recomiendo, comento y publico a diario.
Mantengo frecuentemente conversaciones por la mensajería.
Y, atención, hablo bien de ti.
Y eso que tienes tus cosas…
Eres bastante cambiante y caprichoso.
En estos 5 años te he visto hacer de todo.
Experimentos dudosos como las LinkedIn stories – ¿alguien se acuerda? – o aquellas insignias amarillas que se ganaban respondiendo compulsivamente a preguntas estrambóticas y robóticas (la rima es adrede).
Y casi llegué a morir sepultado por las sucesivas avalanchas de newsletters y encuestas interactivas.
Pero sobreviví 😅.
Afortunadamente, has mejorado en otras cosas: dar más protagonismo a los vídeos, incorporar nuevas métricas, etc.
Y, aunque en todas partes cuecen habas, aquí hay cada día mucha gente que merece mucho la pena.
Muchísima.
Y por eso también hablo bien de ti.
En LinkedIn y fuera de LinkedIn.
Hasta he creado una charla sobre ti para empresas e instituciones (“Siete secretos infalibles para vender en LinkedIn”).
Quieres ver más de mis conferencias.
Resumiendo, llevamos ya cinco años de relación intensa.
Y aquí seguimos, ‘en la salud y en la enfermedad’.
La foto seguro que la recuerdas, es de cuando me recibiste en tus instalaciones de Iberia.
Querido lector: Tú, ¿Qué tal te relacionas con LinkedIn?



