despedir a un cliente

Tomar decisiones difíciles con liderazgo puede ser el primer paso hacia un negocio más fuerte

“He venido a rescindir nuestro contrato…,

porque tu vicepresidente ejecutivo es una m*erda.

Está tratando a tu gente de una forma atroz y está tratando a mi gente de una forma atroz.

No voy a permitir que este hombre siga desmoralizando a la gente de Ogilvy & Mather.”

👆 Eso le dijo el mítico publicista David Ogilvy al CEO de una gran empresa cliente.

Así lo cuenta Ogilvy en sus memorias, ‘Confesiones de un publicitario’ (originalmente, “The Unpublished David Ogilvy”).

A veces, la decisión más sensata es cerrar la puerta de un cliente.

Porque ningún ingreso compensa:

↳ La erosión de tu equipo

↳ La pérdida de foco

↳ La energía drenada

↳ La sensación de que trabajas para alguien que no respeta tu trabajo

Un cliente tóxico no es un cliente: es una fuente de problemas.

Y un cliente no rentable no es una oportunidad: es una distracción.

Las empresas no sólo eligen a quién sirven.

Eligen también a quién NO van a servir.

Despedir a un cliente no es un acto de rebeldía.

Es un acto de liderazgo.

Y, a veces, es el primer paso para que tu negocio vuelva a respirar.

No sé cómo lo ves…

Una buena práctica que estoy seguro te ayudará a practicar liderazgo en tu negocio sin duda será: tomar un café contigo mismo o misma.

Yo, tomo a menudo cafés conmigo mismo.

En ellos me cuestiono, me critico, me corrijo o me animo.

Depende de las circunstancias.

Son momentos de reflexión.

En los que siempre que puedo intento llegar a algún acuerdo (conmigo).

Porque no se trata sólo de reflexión…

Lo fundamental es que de ese café surja una acción.

Creo que es un buen método.

Por eso te lo recomiendo.

Está genial tomar cafés con otros, pero no te olvides de tomar de vez cuando alguno contigo misma o mismo.